Noé Farrera Morales

Los Trusas y el reacomodo político en Chiapa de Corzo

La salida de Sergio David Molina de la Dirección General del Instituto Chiapaneco para la Educación de Jóvenes y Adultos (ICHEJA) representa mucho más que un simple relevo administrativo. Su destitución abre un nuevo capítulo en la política chiapaneca y envía un mensaje contundente hacia uno de los grupos que durante casi dos décadas construyó un sólido entramado de poder y corrupción en Chiapa de Corzo: el denominado clan de “Los Trusas”. Durante años, este grupo fue señalado por controlar espacios políticos, administrativos y electorales en el municipio, consolidando una estructura que parecía intocable. Hoy, ese escenario comienza a fracturarse con el despido del Trusa, conocido por aquella foto donde posó en camiseta y trusa verde en una de sus tantas aventuras.
La salida de Sergio Molina ocurre en medio de versiones sobre presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos dentro del ICHEJA y de cuestionamientos relacionados con la operación económica del programa Chiapas Puede, uno de los proyectos emblemáticos del gobierno estatal para combatir el analfabetismo. Particularmente, han cobrado fuerza las denuncias difundidas en diversos medios respecto a la forma en que se distribuyeron y cobraron las tarjetas vinculadas al programa. Aunque si bien, corresponderá a las autoridades determinar responsabilidades, políticamente el daño ya está hecho y el golpe alcanza no solo al exfuncionario, sino al grupo político que encabezaba y que aseguraba tener al ICHEJA de caja chica para solventar los gastos de operación de las elecciones intermedias.
El mensaje político parece evidente. Quien hasta hace unas semanas era considerado uno de los hombres con mayor influencia dentro del proyecto gubernamental luego de ese podcast, hoy enfrenta un panorama completamente distinto. Su eventual aspiración a la presidencia municipal de Chiapa de Corzo luce reducida al respaldo exclusivo del Partido Verde, sin el cobijo institucional que durante mucho tiempo presumió tener. Esa diferencia modifica por completo el tablero electoral y reduce considerablemente la ventaja con la que pretendía llegar al proceso de 2027.
Este nuevo escenario también abre oportunidades para otros actores políticos que durante años denunciaron competir en condiciones desiguales. Entre ellos destaca Roger Nanguyasmú, quien tras la elección pasada aseguró haber sido testigo de la manera en que, según las versiones, Sergio David Molina y el grupo de Los Trusas operaron para inclinar la balanza a favor del Partido Verde, proceso que culminó con la llegada de Límbano Gutiérrez a la alcaldía. Ahora, con un panorama distinto y un grupo cuestionado por la corrupción que abandera, Morena tendrá la oportunidad de definir a su coordinador municipal en un ambiente mucho más competido.
Lo que sucede en Chiapa de Corzo también refleja una señal política enviada desde Palacio de Gobierno. La administración estatal parece decidida a revisar el desempeño de quienes ocuparon posiciones estratégicas y que, lejos de fortalecer el proyecto de transformación, terminaron acumulando señalamientos por presuntos abusos, excesos o prácticas alejadas del servicio público. La caída de Sergio David Molina difícilmente puede entenderse como un hecho aislado; forma parte de un proceso de reacomodo que podría extenderse hacia otros espacios de la administración.
Queda por verse si este reordenamiento será suficiente para desmontar las estructuras que durante años dominaron la vida política de Chiapa de Corzo o si únicamente marcará un cambio de nombres sin modificar las prácticas que tanto han sido cuestionadas. Lo cierto es que la salida de uno de los principales operadores de Los Trusas rompe el equilibrio que parecía inamovible y convierte la próxima contienda municipal en una de las más abiertas e impredecibles de los últimos años. Nos leemos mañana.

Anclaje
Mientras estos movimientos sacuden el escenario político, otro funcionario comienza a llamar la atención por razones muy distintas. El Secretario de Educación, Roger Mandujano Ayala, parece estar más concentrado en construir una imagen pública como psicoterapeuta y conferencista motivacional que en atender los problemas urgentes que enfrenta el sistema educativo chiapaneco. Las carencias en infraestructura escolar, los conflictos magisteriales, la cobertura educativa y los retos del programa de alfabetización demandan un secretario de tiempo completo. En política, la promoción personal nunca debe sustituir la responsabilidad institucional, porque cuando un servidor público prioriza su marca antes que su encargo, los ciudadanos terminan pagando el costo.

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