La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), a través de la Reserva de la Biosfera La Encrucijada (REBIEN), en colaboración con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Unidad de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre (UMA) “Zoológico Regional Miguel Álvarez del Toro” (ZOOMAT), llevó a cabo la liberación y reintegración de cinco monos araña (Ateles geoffroyi) al interior de la reserva. El Fondo de Áreas Naturales Protegidas y la Fundación Mexicana para el Océano aportaron el financiamiento logístico para esta acción.
Tres hembras y dos machos —considerados viables para su reintegración— fueron trasladados hasta el municipio de Acapetahua. Los ejemplares provienen de decomisos realizados por autoridades ambientales durante operativos contra el tráfico de fauna silvestre y, aunque no tienen lazos consanguíneos, se han integrado como una familia estable.
Esta liberación resulta especialmente relevante para la REBIEN, ya que la población de monos araña en la zona se ha reducido de manera drástica. Actualmente, las autoridades ambientales del Gobierno de México y del Gobierno de Chiapas trabajan de forma conjunta en la reintroducción y liberación de especies clave para varios ecosistemas de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) de carácter federal.
El mono araña es una especie clave para la salud y la supervivencia del ecosistema. Habitante carismático del dosel de los árboles, se le considera el “jardinero” de la selva: el 80% de su dieta se compone de fruta madura, y al alimentarse traga enteras las semillas de una enorme variedad de plantas y árboles. Gracias a su agilidad y a las largas distancias que recorre cada día, dispersa estas semillas, que tras el proceso digestivo quedan listas para germinar al ser excretadas.
El estado de las poblaciones de mono araña funciona, además, como termómetro ambiental: si un ecosistema logra sostener una población saludable de la especie, es señal de que conserva una biodiversidad estructuralmente sólida.
Un dato relevante: como las hembras tienen periodos de gestación largos y una sola cría cada tres o cuatro años, las poblaciones tardan mucho tiempo en recuperarse. A esto se suman amenazas latentes como la pérdida de hábitat por deforestación, la fragmentación de las ANP y el saqueo y tráfico de fauna.
Por su estatus de En Peligro de Extinción en la NOM-059-SEMARNAT-2010, el mono araña cuenta con el máximo nivel de protección legal: su captura, comercio, posesión o daño están estrictamente prohibidos y se sancionan como delito federal.
La Conanp y las autoridades ambientales de Acapetahua y Chiapas hacen un llamado a la ciudadanía para ser testigos de esta maravilla —el regreso de los monos araña—, respetarlos y vigilar el cuidado de su entorno, convirtiéndose en guardianes de la naturaleza y disfrutando de los beneficios que estos primates aportarán ahora al Área Natural Protegida más importante de la costa chiapaneca.





