Si la aplicación pronta y expedita de la justicia en Chiapas es una realidad, entonces, la detención del sabinista Yassir Vázquez Hernández se dará en cuestión de horas. Ya hay antecedentes y la opinión pública está muy atenta del tema.

Experimentado abogado que ha vivido en carne propia los embates del autoritarismo, sobre todo de los abusos del poder, la soberbia y la paranoia del gobierno de Juan José Sabines Guerrero; Horacio Culebro Borrayas ha solicitado al Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, la ejecución inmediata de la orden de aprehensión girada en contra del hoy funcionario del gobierno de Puebla.

Lacho Borrayas actúa como cualquier otro ciudadano podría hacerlo, en el ejercicio de sus garantías individuales y con base en el derecho de petición establecido en el Artículo 8 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Lo hace a sabiensas de que está solicitud generará muchos más ataques en su contra, que provienen del mismo frente que lo ha llevado dos veces a ostentar la calidad de preso político.

La mafia sabinista continúa incrustada en el poder y en Miguel Ángel Barbosa ha encontrado incomparable aliado.

En Puebla las habas se cuecen al puro estilo Marca Chiapas. El gobierno del morenista lleva el sello del bastardo y una larga lista de exfuncionarios chiapanecos yacen en sus directorios, incluído Raciel López Salazar, exfiscal, especializado en altas negociaciones con cárteles de la droga y mago a la vez en la aparición de carpetas de investigación creadas al vapor de comicios electorales con las que se solía quitar del camino a candidatos incómodos.

Borrayas sabe de esto y de muchas otras cosas más. Su petición está fundada, como antes lo dije, en la ley suprema, y no hay cabida para interpretar causas políticas sino un pleno ejercicio de ciudadanía al que todos deberíamos recurrir pero al que sin embargo, hemos renunciado.

Así es que el tema de Yassir Vázquez Hernández, vendría siendo cosa de niños cuando tenemos de por medio la detención pronta de un médico acusado de abuso de autoridad, una acción ejemplar que a muchos ciudadanos lo dejó boquiabiertos pues pocas veces en la procuración de justicia se había actuado de forma tan eficaz.

Siendo así, el exalcalde de Tuxtla debería estar durmiendo ya en el Amate a estas horas.
Y no sólo Yassir Vázquez, detrás de él vienen otros más como el niño y amigo consentido del Güero Velasco, Luis Fernando Castellanos Cal y Mayor, artífice de un saqueo descarado a las arcas municipales, responsable de un cúmulo de delitos relacionados con la función pública e impunemente libre de toda persecución judicial.

Y es que se afirma que el líder del Partido Verde en el Senado de la República, sí, me refiero a Manuel Velasco Coello, está creando todo tipo de artimañas y distractores para proteger a quienes fueron parte de su gabinete, pues uno solo de estos tras las rejas, podría echar abajo su obsesión por convertirse el Secretario de Gobernación y después en candidato a la Presidencia de la República.

Manuel Velasco jura y perjura frente a su espejo que es capaz de pasar por encima de Ebrard, Sheibaum y el propio Ricardo Monreal. Es un tipo obsesivamente enfermo por el poder y acostumbrado a pactar con los demonios más ferocez de la política. Es un personaje mordaz, que aunque aparente inocencia, encarna en sus entrañas los siete pecados capitales.

Yassir Vázquez es solo el circo ideado para entretener a un público que se niega a ver más allá de sus narices. Es a fin de cuentas un charal más. Los peces gordos nadan en sus jacuzzis desde lo alto de los rascacielos.

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