opinion en pendulo de chiapas

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El triunfo de Joe Biden en las elecciones presidenciales de Estados Unidos tiene un sesgo importante sobre temas que en particular Chiapas tiene que ver, ejemplo de ellos la seguridad, del cual se desprende la migración y el tráfico, como un ejemplo claro.

Estados Unidos, sabe perfectamente la importancia que tiene y significa Chiapas, pues aquí es donde se presenta el tráfico de armas, personas, alimentos de todo tipo, especies de animales, droga, ropa, calzado, medicamentos y por si fuera poco de combustible.

La puerta de seguridad de Estados Unidos se llama Chiapas, Guatemala es frágil, no así Belice que cuida muy bien todos los temas y es un país casi intocable y de quien nadie quiere hablar, seguramente algo hay ahí que impide que se toque como cualquier otra nación.
Desde la visita que hiciera la exembajadora de Estados Unidos en México Roberta S. Jacobson a la línea limítrofe de Chiapas, se empezó a hablar de blindar esta frontera para evitar el paso de migrantes. Ellos ya sabían que se venían en cascada y también que es un paso obligado y “fácil” para las drogas y armas que cruzan a menudo.
Una muestra de cómo Estados Unidos tiene interés en Chiapas, es su intensión por enviar el próximo año del 2021, 800 millones de dólares, vía Corporación de Inversión Privada en el Extranjero, a fin de crear empleo y desarrollar la región más pobre del país.

La preocupación del gobierno de Donald Trump es el tema migratorio; más que odio, es temor a perder su propia soberanía. Por eso de perder las elecciones, se termina el “beneficio” directo a México y en particular con Chiapas, para la construcción de una planta tratadora de gas natural, entiéndase porque el interés de López Obrador de hablar solo del rescate de PEMEX, CFE y demás.
La urgencia de generar energías limpias y en especial el hablar del rescate de la CFE, será con 240 millones de dólares, para la creación de una planta de energía eólica en la región. No hay que olvidar que Tonalá es la ciudad de los vientos y es una zona por demás importante, como lo es la región de la “Ventosa” en Oaxaca.
Blindar Chiapas es seguridad para Estados Unidos, una preocupación total del tráfico de humanos, pues no les ocupa en lo más mínimo el hecho de que busquen trabajo, sino la seguridad nacional, saben que los narcotraficantes, los “orejas” de Cuba, los ciudadanos del medio oriente y asiáticos, habrán de pasar aquí y al ingresar, estarán en la antesala del país norteamericano.
Trabajar desde Chiapas para atender El Salvador, Honduras, Nicaragua y desde luego Guatemala es el intento del país poderoso. No se conoce si será la misma acción que tenga en mente Joe Biden, pero si es cierto, que algo estará planeando, no necesariamente por el bien de los chiapanecos, sino por el bien de ellos mismos.
Hay que cerrar, diciendo que a México le podrán imponer aranceles, cerrar fronteras, militarizar, incluso vetar a nuestra nación y provocar una crisis mayor, por eso mismo se tiene que ver quién llega a la Casa Blanca, qué intenciones y de qué forma se puede hacer política para el beneficio de todos.

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Los sucesos registrados por las lluvias, duelen y mucho, pero no es actual, cada año se presentan los mismos fenómenos (encharcamientos, desprendimientos de rocas, ríos fuera de su cauce, inundaciones), si se conoce que se repetirá en el 2021, ¿porque entonces la población decide estar en la misma zona de riesgo?
Quizá sea porque no hay donde vivir, en el caso concreto de los indígenas, pero en cuanto a los que viven en cabeceras municipales, son ellos quienes buscan afanosamente el situarse en estos puntos de vulnerabilidad, a cambio de que el gobierno les entregue espacios nuevos y amplios para vivir.

Mientras que para unos es dolor y muerte, para otros es negocio; en el primer caso, no se puede entender que la población conociendo de ello, insista vivir en ese mismo espacio donde se dio el fenómeno, es decir, volver a construir sus viviendas en las márgenes de ríos, faldas de cerros, cañadas y puntos de peligro.
Sí tienen para reubicarse, pero prefieren que sus cultivos sean los que tengan las mejores tierras, campesinos e indígenas, son testarudos, no comprenden que seguir en esa parte, significa muerte para el siguiente año, pero siempre juegan a morir, a ver quién gana, si ellos o la muerte.

Se burlan cuando ven caer una vivienda, gritan cuando los semovientes son arrastrados por el río, aunque se unen para el rescate de un cadáver de un ser humano, pero rápidamente su juego es el grabarlos y subirlos a las redes sociales, como si se tratase de un objeto y un trofeo.

No es un castigo de Dios, es un error humano; el atlas de riesgo, cada año es diferente, es claro que algunas regiones son un peligro latente, solo de San Cristóbal de las Casas a Ocosingo, las fallas geológicas están en por lo menos 18 puntos sobre la carretera que atraviesan los cerros.

Las observaciones de investigadores, muestran que Chiapas es un polvorín, pero nadie le importa, nadie cree, prefieren seguir en lo suyo y no hacer caso a lo que los expertos exponen.
El caso de los sismos es exactamente igual, las viviendas siguen siendo construidas con armes, mal cimentadas, sin especificaciones técnicas, cuando pasan los temblores, estas presentan fracturas y algunas se vienen abajo, pero eso solo se entiende, cuando ocurre.
Las inundaciones, no es un punto y aparte; Tuxtla Gutiérrez, hay en promedio 15 mil viviendas que están sobre ríos mal embovedados, por eso casa año se inundan y otras caen por la fuerza del río, pero insisten en seguir ahí.
En realidad no deberíamos llamar fenómenos naturales, sino actos de imprudencia humana, el río solo recupera su cauce, los cerros no son para habitarlos, cuando se modifican, solo cumplen una función.

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