opinion en pendulo de chiapas

¿Quién es quién?

Willy Ochoa

El diario español El País reveló que la Fiscalía General de México investiga a Manlio Fabio Beltrones; a su hija; y a su esposa, Sylvia Sánchez, por presuntas irregularidades relacionadas con cuentas ocultas de estas dos últimas en un banco de Andorra. Luis Alejandro Capdevielle, abogado, editor y diputado federal suplente en 2012 de Beltrones padre, también es objeto de las pesquisas del ministerio público.

“Son hechos ya investigados y archivados anteriormente y concluirán igual”, ha respondido Manlio Fabio Beltrones, quien resta importancia a las pesquisas y antepone el hecho de tener más de 40 años de privilegio de servir públicamente. El nivel de impunidad en el que movería el expresidente nacional del PRI, es de tal grado, que se atreve a presumir que ha salido de estas siempre con la frente en alto, dice no preocuparle y asegura que no será la primera vez ni la última que se investiga a un político.
El tema podría ser de poca importancia para nosotros los provincianos, los aldeanos de esta entidad que a lo mucho llegamos a interesarnos en videos de candidatos a la presidencia municipal, recibiendo maletas cargadas de dinero, de no ser porque el tema de la familia Beltrones, podría alcanzar precisamente a uno de los aspirantes a la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez, que no la ha pasado precisamente de lo mejor en los meses y semanas previas a la definición de las candidaturas de la alianza Va por Chiapas.
Y es que precisamente ayer, uno de los cuadros políticos más cercanos a Manlio Fabio Beltrones llevó a cabo su registro ante el Partido Acción Nacional, partido que encabezará la citada alianza en Tuxtla Gutiérrez. No obstante, se dice que su registro en el PAN proviene de un abierto distanciamiento con la dirigencia de su propio partido, mismo que valga recordar, hace unos meses le dio un leve jalón de orejas al señalarlo como responsable de ofrecer candidaturas a distintos cargos de elección popular sin contar con alguna facultad para esto.

Willy Ochoa no sólo llega distanciado de su propio partido, hasta ahora el PRI, sino que además arrastra esa perniciosa sombra del exgobernador Manuel Velasco Coello, quien le ha colocado a varios alfiles como supuestos operadores que han intentado imponer candidatos afines a su patrón en las siglas de la alianza Va por Chiapas.
Esto le ha resultado muy contraproducente a Willy Ochoa, quien se dice también se ha visto superado en las encuestas por el propio Manuel Sobrino, ambos vinculados a Beltrones tanto en lo político como temas empresariales.

A Willy se le vincula directamente con el ex presidente nacional del PRI, no solo por haber sido su secretario de Organización en el CEN de dicho partido, sino porque además se les llama compadres, amigos y socios en muchos negocios vinculados a las outsourcing. Es un secreto a voces que Willy Ochoa es un operador estrella en las empresas que son propiedad del padrino Beltrones y que su relación, evidentemente, va más allá de la política.
No se equivoca Beltrones al argumentar que este tipo de amagues resultan normales en tiempos electorales y esta no es la excepción. Habrá que ver hasta dónde, estas pesquisas podrían destapar algunas cloacas cuyo tufo alcance hasta a sus aliados y protegidos ubicados en los lugares más recónditos de la República.
Sería lamentable que Willy Ochoa tuviera que enfrentar el fuego amigo tan común y dañino para la propia vida de los partidos políticos. Ya con las críticas acerca de su soberbia tiene suficiente, lo que ahora debe ocuparle es demostrar que los tuxtlecos no corremos en mismo riesgo de tratar con un alcalde soberbio y arrogante como Carlos Morales, si el voto popular llegara a favorecerle.

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