Quién es Quién/Tiempo exacto para asimilar las lecciones/Noé Farrera Morales

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Estamos a unas horas de atestiguar el inicio de un nuevo gobierno estatal. La renovación del poder ejecutivo de Chiapas, viene acompañada de una significativa esperanza ciudadana, un marcado anhelo de justicia social, real y al alcance de todos.
El gobierno de Rutilio Escandón encara enormes responsabilidades, más aún, cuando su elección fue favorecida por el efecto López Obrador, el artífice del sueño de la transformación nacional, la cuarta, de acuerdo con la división histórica que su propia convicción ha establecido. Rutilio está pues obligado a encabezar una administración que garantice a los chiapanecos la participación significativa en los beneficios de esta nueva visión de país y de política.
Sin embargo, hay que señalar los vacíos de comunicación que han prevalecido desde su triunfo electoral. Vacíos que se expresan en la incertidumbre, por ejemplo, de la integración de su gabinete, o en otras palabras, quiénes serán los rostros, los representantes en cada una de las dependencias encargadas de ejecutar las políticas y programas gubernamentales. Los chiapanecos tenemos derecho a conocer, aprobar o reprobar el nombramiento de funcionarios, pues demandamos la garantía de una administración alejada de la podredumbre que ha echado por la borda la credibilidad de la autoridad.
Rutilio, el ungido por el voto popular, debió enviar un mensaje claro a los chiapanecos. ¿Por qué? Porque es su obligación hacerlo, porque lo persigue además una negra sombra llamada Manuel Velasco Coello, porque estamos hartos de la opacidad y porque esto habría evitado la incertidumbre que ha prevalecido, e incluso, la presunta guerra fría entre quienes aspiran a ocupar cargos de primer nivel.
Presentar públicamente a un equipo de transición habría ayudado a construir mejores puentes de comunicación. Esta es la lección que debe ser asimilada de la forma más inteligente posible, ahora que se está en el tiempo exacto para hacerlo. Se requiere construir una estrategia de vinculación efectiva con los distintos sectores de la sociedad, manejarse desde la claridad de las acciones y el reconocimiento de las demandas ciudadanas. Y aquí, la comunicación juega un papel fundamental, algo que debe ir más allá de simples boletines que ocupan las portadas de la prensa, y reproducen este inútil esquema heredado por gobiernos bastardos.
Rutilio deberá demostrar su voluntad para erradicar de fondo, en primer lugar, la corrupción y la simulación, transparentar cada una de sus acciones, eficientar el ejercicio de los recursos públicos, establecer reglas claras para la otorgación y ejecución de contratos, el destino del dinero público y el desempeño de los servidores públicos.
Son temas imprescindibles si hablamos de una verdadera transformación. El reto es llevar a la práctica los mejores principios, los mejores ideales. Encubrir los errores del pasado no pinta como una buena idea. Por el contrario, deberá decidirse a romper de tajo con estos, o resignarse a ser un gobierno más que lo quiso, que lo intentó, lo soñó y simplemente, no lo hizo.

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