Quién es Quién/Tatiana Clouthier, el derecho a disentir/Noé Farrera Morales

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Se equivocaron quienes se hayan confundido (sic). Sí, se equivocaron aquellos que piensan que simpatizar, votar o pertenecer a un proyecto político, es sinónimo de obediencia ciega, de sumisión o de un aberrante concepto de institucionalidad, que tanto daño ha hecho al desarrollo de la democracia ciudadana en nuestro país.
Se equivocaron y cuando escucharon a la morenista Tatiana Clouthier, rebelarse y criticar la prisa del nuevo gobierno por aprobar una Guardia Nacional con un componente militar, argumentando, que eso no se ofreció en campaña y eso no fue por lo que votaron los mexicanos; se quedaron impávidos, mudos, perplejos y pensaron en ratos, arremeter con todas sus reaccionarias fuerzas en contra de la herejía.
Seamos claros, uno de los más reprobables defectos de la izquierda, es la incapacidad o la terquedad, para reconocer que la diferencia de ideas nos permiten enriquecer la teoría y la práctica. Contradictoria posición cuando la crítica y la autocrítica son principios reivindicados por el socialismo revolucionario.
Bueno, de entrada, y de fondo, Tatiana Clouthier tiene toda la razón y los pelos en la mano. Una Guardia Nacional Militarizada es en la práctica la militarización de las calles, algo cuyo fracaso ha sido demostrado por la historia y que no apunta a buenos resultados, sobre todo, siendo México un país que enfrentó graves violaciones a los derechos humanos, masacres y desapariciones forzadas a manos de militares.
En lo personal, no tengo nada en contra del Ejército. Por el contrario, si una institución goza del respeto y de la confianza ciudadana, en tiempos en que todo huele a corrupción y abusos, son precisamente las fuerzas armadas. No obstante, esto no significa que debamos avalar que le sean conferidas tareas que no competen a las delimitadas por la ley. Se trata de fortalecer su labor, no de arriesgar su imagen al descrédito y el repudio popular.
Ciertamente, los cuerpos policiacos han sido infiltrados por la delincuencia organizada, a tal manera que han dejado de garantizar la seguridad y la protección de los ciudadanos, pero esto es un tema que tiene que abordarse y erradicarse de raíz, con mejores instrumentos de control, con políticas más estrictas dirigidas a los altos mandos y por supuesto, dignificando los salarios de miles de elementos que sobreviven con ingresos poco dignos.
Entonces, Tatiana Clouthier, ha levantado la voz no para encarar a Andrés Manuel López Obrador ni para cuestionar su política, sino para recordar, a quienes lo olvidan por conveniencia o por intereses personales, que el compromiso de los representantes populares es y debe ser siempre con los ciudadanos, los mismos que les han conferido su confianza. Es pues un ejercicio congruente, que demuestra integridad de principios y abre el camino a una visión de política realmente renovada.
Se ha hecho costumbre o tradición, que la palabra de los gobernantes se acate sin la menor reserva, expresión de un presidencialismo que viene del PRI, del monstruo que Morena echó del poder y del que los mexicanos están hartos.
México requiere más mujeres como Clouthier y menos hombres dispuestos a reproducir esquemas de opresión y sumisión. Los mexicanos no votamos ni por una guardia nacional ni por otras cosas más que hoy Obrador pretende llevar a la práctica. Y con esto, tampoco pretendo mostrarme como un crítico de su gobierno porque simple y sencillamente, el pensar diferente no hace enemigo de su administración, ni una votación mayoritaria le otorga a él, ni a nadie más, el derecho de decidir por encima de los intereses de la nación.

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