Quién es Quién/Podredumbre y desfalco en Educación, foco rojo para el nuevo gobierno/Noé Farrera Morales

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Educación y salud, son los rubros que más dolores de cabeza generarán al nuevo gobierno que habrá de encabezar Rutilio Escandón Cadenas a partir de este ocho de diciembre. No obstante, en el tema educativo, el more-gober deberá conducirse con mucho cuidado, pues se trata de un sector complejo, avasallado por fuerzas y grupos de poder que han permanecido incrustados en la estructura administrativa, mudando periódicamente de piel y de discurso, todo a conveniencia, camaleónicamente, perpetuando un deplorable esquema de discurso-negocio, al que pocos se han atrevido a enfrentar.
Así viene ocurriendo desde años atrás. Es un secreto a voces que, tanto sindicato como autoridades educativas, pululan para asegurar la permanencia de privilegios y enmascarar todo un esquema de corrupción.
Dicha práctica, terminó de instituirse magistralmente con el arribo de Ricardo Aguilar Gordillo al cargo de secretario de Educación. Astuto pero no por ello eficiente, hábil para ofertar negocios y negociaciones, acostumbrado a perseguir el poder al precio que este cueste, el protegido de Elba Esther Gordillo, representa el punto más alto de la mezquindad, continuada al pie de la letra por su sucesor, Eduardo Campos Martínez; mismo que hoy, mantiene prácticamente secuestrada a esta dependencia, que enfrenta cientos de reclamos, adeudos y denuncias, producto de una larga lista de anomalías que, ciertamente, deben encender los focos rojos de aquellos que están a cargo del proceso de entrega-recepción. Corren el riesgo de que les resulten, de chivo, los tamales.
Y es que el tema del combate a la corrupción, demandará, en Chiapas, una minuciosa revisión de cada una de las áreas que integran el sector educativo, comenzando por el uso y destino de miles de millones de pesos provenientes de la federación, etiquetados para la implementación, desarrollo y fortalecimiento de programas académicos; pues existen pruebas contundentes, de las múltiples formas de desvío que la pandilla de Eduardo Campos Martínez, en estricto apegado a la tradición de su mentor, viene ideando de tiempo atrás para embolsarse este dinero proveniente del erario público.
Proveedores a modo, empresas fantasmas, outsourcing, prestanombres, actividades académicas ficticias y demás artimañas, fueron durante todo este tiempo los recursos mejor empleados para terminar de hundir al sector educativo de Chiapas. La gestión por la mejora de la calidad, el mejoramiento de espacios físicos escolares, el mejoramiento del desempeño docente, la innovación y búsqueda de nuevos instrumentos de evaluación, fueron relegados como los libros del rincón, con la ayuda de líderes sindicales como Pedro Bahamaca, que sacaron la mejor de la cosecha ante la podredumbre que permea en este sector.
Es una pena que un joven como Eduardo Campos se haya dejado contaminar por su antecesor y por la gente de la que se rodeó durante su estancia en el cargo. Es cierto que pudo haber figurado, hasta el final, como uno de los mejores funcionarios, de entre lo peor del gobierno de Manuel Velasco; no obstante, debió haber pecado de interés o de inocencia, pues hoy no es más que un impío más en la lista de un gobierno que renunció a su responsabilidad constitucional, para convertirse en lo más ruin de la historia reciente de Chiapas.
Posdata:
Cuentan que tal fue el resbalón de Campos Martínez al frente de la Secretaría de Educación, que aseguran, bien podría compararse con la historia de Calígula, el emperador romano, que nombró a su caballo senador. Al que le venga el saco, que se lo ponga.

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