Quién es Quién/Noé Farrera Morales/Noé Farrera Morales

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En un país donde la pobreza y la miseria son los síntomas más comunes de su población, resulta un insulto que ministros, magistrados y jueces reciban salarios exorbitantes, mientras la inmensa mayoría de los mexicanos sobrevive, con menos de 90 pesos diarios, cuando bien les va.

Y es que, mire usted, en los últimos días, circulan en redes sociales datos en verdad indignantes sobre sueldos y prestaciones que se adjudican en el Poder Judicial de la Federación. Estos sueldos van desde los 550 mil para ministros, 350 mil para magistrados y 320 mil pesos al mes para jueces. Del presupuesto que este año ejerció el Poder Judicial, que fue superior a 71 mil millones de pesos, los gastos para el rubro de servicios personales superaron 51 mil millones de pesos.

Medios nacionales destacan que tan sólo en las remuneraciones de los mil 400 magistrados y jueces, el Poder Judicial erogó este año 8 mil 400 millones de pesos, debido a que además del sueldo tabular, que es de 212 mil 440 pesos al mes en el caso de los primeros y de 182 mil 157 de los segundos, tienen 31 prestaciones, entre seguros de gastos médicos mayores, de vida y de retiro, además de bonos, pago por riesgo, estímulo por prejubilación, que elevan su ingreso a 351 mil 709 pesos y 318 mil 173 pesos, de manera respectiva.
Aunado a ello, los funcionarios judiciales reciben pago para celulares y vales de gasolina, por lo que el ingreso total anualizado de magistrados de circuito es 4 millones 437 mil 250 pesos y el de los jueces de distrito, de 3 millones 998 mil 446 pesos. Además, cada uno cuenta con un chofer que tiene un salario de casi 40 mil pesos mensuales, monto este último que puede recibir un maestro con 30 años de servicio y el máximo nivel de carrera magisterial.
Si tanto hemos criticado a los maestros que se han opuesto a la Reforma Educativa durante el sexenio pasado, ¿por qué no fijar una postura ciudadana respecto a los salarios ostentosos, exagerados y abusivos de los altos funcionarios del poder judicial?
Es cierto, México no podrá acceder a la verdadera justicia, mientras existan jueces corruptos que confabulan con los poderes fácticos con tal de conservar privilegios. Ese es uno de primeros retos para poder hablar de transformaciones. No es nada fácil, para empezar, los amparos promovidos tienen la firma de los mismos servidores públicos que se han convertido en juez y parte.
Un obrero, empleado, burócrata, prestador de servicios, profesionista jamás podría alcanzar una posición decorosa desde la honradez y el trabajo diario. Una transformación profunda para México, ciertamente, podría ser dolorosa, sobre todo para quienes han vivido bajo la sombra del poder. Un poder que hoy, anuncia otra lógica, otra visión, otra política.
Y esto, insisto, puede ser doloroso no solo para esos acostumbrados al poder sino para todos, y todos sabemos, que valdría la pena.

¡Hasta mañana!

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