Quién es Quién/Mentiras democráticas/Noé Farrera Morales

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Quién desea habitar una mentira humanística y democrática que en sí cancela un futuro en el que desarrollarse como seres humanos? Muchos de los ciudadanos de esta capital tuxtleca responderíamos de manera negativa a esta pregunta. El desencanto, ánimo sombrío, pesimismo, pérdida de sentido el bregar cotidiano, son elementos del ámbito cotidiano la ficción política y civil en la que estamos inmersos. Desgraciadamente, frente a este escenario en el que la mentira institucionalizada y cultivada por políticos obcecados por la ambición y medios de comunicación serviles que propagan el engaño como forma de socialización, los ciudadanos preocupados por entender el presente, respetar el pasado y proyectar un futuro, no encontramos herramientas capaces de liberarnos de una convivencia pervertida por la ausencia de valores humanos fundamentales.
Ser un ciudadano libre en una democracia –frágil y corruptible como la nuestra –va más allá del derecho formal a la participación en la elección de los funcionarios. Poder elegir gobiernos implica la responsabilidad pública de mantener en una condición de igualdad a todos los miembros de la comunidad. No obstante, este derecho formal a la igualdad entre los ciudadanos, está lejos de ser una realidad en una sociedad como la chiapaneca en la que los índices de marginación y pobreza son de los más elevados en la República. De tal modo, que el presunto derecho a elegir la forma de gobierno, así como los funcionarios que comandarán las instituciones, se convierte en una mentira.
Es un engaño decir que todos somos tenemos el mismo derecho social, cuando las condiciones de vida de los involucrados en las tomas de decisiones están sometidas a la más salvaje de las violencias humanas: el desamparo. Poder ser libre para elegir cuando se tiene el estomago vacío, es la estafa sobre la cual se han elevado estructuras de dominación que perpetuan la desigualdad, cobiajdos siempre bajo la fachada de los valores del liberalismo. Permitir la libre expresión de las ideas, cuando los medios masivos son presas de la lógica empresarial, hacen del valor del uso público de la razón otro engaño: el de la masificación de un punto de vista que uniforma las conciencias de los sujetos, volviéndolos presas fáciles de la pblicdad y la mercadotecnia. El libre tránsito de personas o mercancías también es una estafa: transportes públicos deficientes, obsoletos, caminos dañados y peligrosos. Poder tomar decisiones sobre el ámbito publico es un gran derecho, pero se vuelve una farsa cuando el procesamiento de la información y la educación pública no se encarga de promover valores civiles.
Es responsabilidad de los ciudadanos privilegiados o de los funcionarios públicos promover la triada dorada de cualquier convivencia humana saludable: Verdad, Bondad y Belleza. Desde esta tribuna queremos hacer un llamado a todos los ciudadanos y funcionarios comprometidos con la mejora de las condiciones de vida de nuestra comunidad. Pero sabemos que no es posible construir una base social justa, saludable y pacifica en la resolución de los conflictos, amparado en las mentiras, el engaño o la estafa, por más que vengan envueltas en palabras aparentemente humanistas. Para que surja un mundo mejor frente a nosotros solo debemos tratar de meditar en la respuesta que daremos a la siguente pregunta: ¿Qué tan dispuesto estamos a escuchar las demandas de los otros? ¿Qué tan dispuestos estamos de salir de nosotros mismos para empezar a ver en el rostro de nuestros semejantes el anhelo humano de libertad, justicia y paz?
Queridos lectores, hasta mañana, si el creador lo permite.

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