Quién es quién/*La ciencia de la comunicación*/Noé Farrera Morales

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De un tiempo a la fecha, hemos sido testigos de avances significativos en el campo de la ciencia y de la investigación aplicada, pareciera ser que estas actividades, han acelerado el alcance de sus resultados, generando importantes beneficios para la sociedad.
No obstante, poco se ha dicho del significativo papel que juegan los medios de comunicación y sobre todo, ahora las redes sociales, que han permitido masificar noticias sobre el descubrimiento de nuevas formas para el tratamiento de enfermedades tan agresivas como el cáncer o el VIH, solo por ejemplificar.
Y es que a la par de nuevos descubrimientos, somos testigos también de la evolución de los medios de comunicación que han experimentado en la última década una revolución inimaginable, revolución que encuentra en la ciencia su mejor aliada y que genera a su vez una retroalimentación directa que nos muestra nuevas posibilidades para salvaguardar el bienestar de la humanidad.
Hablo de ciencia y comunicación. Una simbiosis que no se aplica en todos las esferas de la vida social, pues para quienes ejercen el poder desde las instituciones públicas, pareciera ser que se alejan intencionalmente de su obligación de informar como principio de buen gobierno.
Siempre he tenido presente las palabras que un día escuché decir -como una especie de cátedra- a don Julio Scherer García durante una visita de trabajo realizada a nuestro estado: “gobernar es informar”.
Se informa en la medida que hay resultados que presentar a la sociedad, en la medida que estos resultados son evaluados por los ciudadanos, en un ejercicio de transparencia y democracia poco valorado por algunos políticos.
Con la ciencia ocurre lo mismo, con el deporte la cultura y la educación. En resúmen, la sociedad humana es un símbolo, una construcción lingüística, una forma de nombrar y articular la realidad de un mundo en el que coexistimos.
¿Entonces por qué no elevar el papel de la comunicación a una de las mayores prioridades sociales? Porque, somos humanidad, en la medida que compartimos y reconocemos nuestra propia simbología.
Comunicar para la humanidad, comunicar para el progreso, comunicar para transmitir la enorme riqueza del saber que hemos logrado acumular.
Cada vez es más frecuente enterarse de que nuestros científicos e investigadores han logrado consolidar nuevas aportaciones a sus distintas áreas de estudio, esto, insisto, sólo ha sido posible gracias a la expansión de los canales de comunicación que hoy poseemos.
Hace falta pues revalorar el importante papel de este gremio, mismo que debe ir más allá del clásico boletinazo para concretar y dimensionar el importante papel que siempre le ha correspondido.

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