Quién es Quién/Gobernar es informar, por si no lo sabía…/Noé Farrera Morales

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Como Poncio Pilatos, sabedor que pesa sobre su persona una larga lista de cuestionamientos, tan graves como la probable responsabilidad de desaparición forzada, el auditor superior del estado, José Uriel Estrada Martínez, asegura que la dependencia a su cargo, no tiene necesidad de comunicar a los medios y a la población respecto a sus acciones, sobre todo, en lo relacionado a demandas e investigaciones [si es que las hay] en contra de ex alcaldes.
De acuerdo con la misma información publicada en su portal del internet, la Auditoría Superior del Estado es una Institución dotada de autonomía técnica y de gestión, orientada a revisar y fiscalizar la cuenta pública del estado y los municipios, así como de sus entes públicos, bajo las disposiciones establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Constitución Política del Estado de Chiapas, la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de Chiapas y demás disposiciones aplicables.
Su misión está enfocada a revisar y fiscalizar las Cuentas Públicas del Estado y Municipios, sobre el origen y aplicación de los recursos públicos, así como el cumplimiento de los objetivos y metas establecidos, con el fin de lograr la transparencia en la rendición de cuentas e informar con veracidad, imparcialidad y oportunidad al H. Congreso del Estado y a la sociedad, en los términos de la legislación vigente.
Siendo así, José Uriel Estrada Martínez, estaría dejando en evidencia su ignorancia plena respecto a las leyes que rigen la vida institucional de la Auditoría Superior del Estado, pues cuando se les cuestiona respecto a las observaciones a las cuentas públicas de ex alcaldes, el funcionario alega que eso es un asunto de su antecesor y no de él, que apenas asumió [dice] el cargo hace cinco meses.
No conforme con esta evasiva respuesta [lamentable y reprobable], el funcionario afirma que ‘las denuncias e irregularidades en contra de los poderes del Estado, municipios y entes públicos se deben de conducir bajo secrecía y sigilo’, a pesar de que su fin es transparentar la rendición de cuentas e informar con veracidad, imparcialidad y oportunidad a la sociedad’.
Esto no obstante que la visión de la ASE, busca ser una institución reconocida por la sociedad, capaz de brindar transparencia y objetividad en su gestión fiscalizadora, orientada a fomentar una cultura honesta y responsable en la administración pública estatal y municipal, en beneficio de la población y desarrollo del Estado.
Con esta actitud, es evidente que Estrada Martínez llegó al cargo sólo a calentar la silla. No conoce ni siquiera en dónde está sentado y para mayor desgracia, se atreve en encarar los cuestionamientos de la prensa como si se tratara de un ser intocable que recurre a argumentos poco razonables y que ponen en tela de juicio el desempeño de una institución pública cuya tarea fundamental, insisto, es transparentar el ejercicio de gobierno.
Queda claro que su arribo a la Auditoría Superior del Estado ha sido producto del dedazo, dedazo que pasó por alto los intereses de la actual administración y que seguramente, fue hecho con el fin de cuidar los intereses más mezquinas de un grupo político que saqueó a Chiapas durante 12 años y que hoy pretende perpetuarse en el limbo de la impunidad bajo la sombra de la Cuarta Transformación.
Bien haría el gobernador Rutilio Escandón al reconsiderar la continuidad de José Uriel Estrada Martínez en el cargo que hoy ostenta; en quitar la iglesia de las manos de Luterro.

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