Quien es Quien/El papel de la prensa va más allá/Noé Farrera Morales

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Mucho se ha cuestionado el papel de la prensa ante la crítica del poder y su relación con quienes lo ejercen.
Desde la novela de Vicente Leñero (Los periodistas), relato apasionado de los sucesos que darían origen a una nueva era del periodismo en México: el golpe del gobierno de Luis Echeverría en 1976 al periódico Excélsior, en ese momento el más importante del país; la expulsión de Julio Scherer García, director del diario, y la salida de los principales colaboradores, entre ellos las mejores plumas del siglo XX mexicano-, recurrió a sus dotes de literato para bordar de manera brillante un informe que refleja muchas de las contradicciones y vicios del sistema político mexicano, entre ellos, sus constantes embates contra dos grandes valores universales: la libertad de expresión y la justicia.
Desde la publicación de esta obra, nadie más ha tenido la sensibilidad para comprender y definir con precisión a un sector, -en parte de la clase política, en parte empresarial, en parte asalariado-, muy a pesar del boom ficticio y oficioso que ha permitido la expansión del WiFi y la internet. Es tiempo de efervescencias, de hordas que salen al encuentro no del compromiso profesional con la opinión pública, sino con la inmediatez de los boletines, de las transmisiones en vivo, de la prensa facebookera. Lo digo con todo respeto: el papel de la prensa debe ir más allá.
Estamos llamados a una gran responsabilidad ética, histórica. Somos más que un cuarto o quinto poder; somos el contrapeso de quienes ostentan el privilegio de las decisiones que afectan los intereses colectivos. Escribo en un momento crucial para la sobrevivencia de los medios tradicionales de comunicación. Y confirmo nuestros valores críticos y autocríticos como sujetos sociales con capacidad de intervenir en un campo social complejo, apasionante.
Los periodistas, al igual que los políticos, hemos perdido credibilidad ante nuestros lectores. Nos hemos conformado con ser testigos precisos de las mayores atrocidades cometidas contra nuestra nación, y muchos, han gozado de los privilegios que otorga la complicidad de la ignominia.
Desde 1994, nuestra casa editorial ha sobrepasado las más difíciles tormentas.
Hoy nos dicen que son tiempos difíciles, que la prensa chiapaneca, la de a de veras, enfrenta el peligro de desaparecer como ocurriera en los tiempos del oscurantismo pablista. En cambio, nosotros decimos: no venimos aquí para esperar migajas sino cumplir con nuestras propias convicciones.
Venimos a observar y a dar fe, desde nuestras plumas, desde nuestra lente, desde nuestros esfuerzos diarios, de que este oficio, el mejor del mundo llamado así por García Márquez, está vivo, de pie y sonriente. Más vivo que nunca.

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