Quién es Quién/EL HOMBRE DE LA SERVILLETA/Noé Farrera Morales

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“Meade está de regreso”, escribió en su columna de ayer martes Pablo Hiriart, resaltando, que el ex candidato presidencial del PRI, podría ser uno de los voceros que definan, desde la sociedad, el valor de la democracia liberal.
El también director del diario La Razón, dio inicio a su entrega afirmando que “la servilleta de José Antonio Meade para enseñar las cuentas de lo que el país va a perder con la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, fue la señal de que el ex candidato presidencial está de regreso en la palestra política. Se trata de una buena noticia para la oposición. También para el país. Debería serla también para el gobierno, pues opositores con esos conocimientos, solvencia ética y franca buena fe, no se dan en maceta”, propuso.
Sin embargo –agregó- “un par de secretarios de Estado vieron en la opinión de Meade, acerca del aeropuerto, un desafío al pensamiento único que según ellos debe privar en los asuntos públicos: el del gobierno.”
No tengo nada personal en contra de Meade, pero me parece que proyectar un análisis económico o financiero desde una simple servilleta no es ningún mérito sino al contrario, una expresión de desfachatez e improvisación, que se pretende hacer pasar por un acto erudito.
En campaña, el candidato externo del PRI se mostró como un político de marcada experiencia, muy solventado intelectualmente y aparentemente capaz de dar respuestas concretas a problemas concretos que enfrenta el país.
Empero, muy a pesar de los spots publicitarios, Meade fue mostrándose ante los mexicanos como un personaje que reproducía la tradición de la demagogia prianista, experto en el discurso, pero más de lo mismo, de esa clase política de la que los ciudadanos se manifestaron hartos el día 1 de julio en las urnas.
Sin embargo, cuando asumió como canciller con la entrada del gobierno de Peña Nieto, Meade fue cuestionado por su inexistente experiencia en el campo de las relaciones exteriores, pues la carrera del funcionario siempre ha estado ligada a la banca de desarrollo y en asuntos hacendarios.
El hombre de la servilleta estuvo al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) entre diciembre de 2012 y agosto de 2015. Durante su gestión, destacó su labor para tejer y negociar acuerdos de México en materia de comercio internacional, como la Alianza del Pacífico (con otros cuatro países latinoamericanos) o el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (mejor conocido por sus siglas en inglés: TPP), pero, la diplomacia mexicana no destacó por intervenir en las polarizadas y cerradas elecciones presidenciales de Venezuela de 2013, o por asumir el rol histórico de México como intermediario para descongelar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
A Meade se le achaca una larga lista de inconsecuencias y críticas en los diferentes puestos por los que transitó desde los gobiernos panistas. El mismo Zoé Robledo, desde la tribuna del Senado, le preguntó si por quién había votado en 2012, siendo integrante del gabinete panista de Felipe Calderón… La respuesta fue una exhibición de oportunismo y traición que no pasó desapercibida por los oídos de sus detractores: había votado por el PRI.
Hoy con servilleta en mano, Meade sorprende a la clase política de la Cuarta Transformación y manda un mensaje claro: “Estoy de vuelta para defender el valor de la democracia liberal”.
La pregunta es: ¿por quién votó –con toda libertad- en las pasadas elecciones en las que perdió?

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