Quién es Quién/Educación: el gran botín/Noé Farrera Morales

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Los adeudos a maestros interinos heredados por Manuel Velasco Coello, siguen siendo un dolor de cabeza no sólo para el gobierno de Rutilio Escandón, sino para los mismos ciudadanos que, quiérase o no, estamos pagando las facturas sociales de dicho conflicto, un conflicto que es resultado del mal uso de los recursos económicos destinados a la educación, y que en las manos de Eduardo Campos, se esfumaron como por arte de magia y fueron a parar a las arcas de otros funcionarios como Roberto Rubio y el mismísimo, Ricardo Aguilar Gordillo.
Estos dos últimos personajes, es bien sabido, fueron los amos y señores del tema educativo durante el periodo del güero Velasco.
Rubio, un ex judicial sin el mínimo pudor ni amor por Chiapas, empapado de poder e impunidad, decidió adoptar a Ricardo Aguilar Gordillo como su cerebro operador, primero desde dentro, luego desde fuera de la Secretaría de Educación, imponiendo para tales fines, esquiroles y títeres, que lejos de ayudar a resolver los rezagos y las graves problemáticas del sector, se encargaron de generar aún más problemas.
De esta forma, cientos de plazas fueron negociadas y otorgadas de forma discrecional a amigos y familiares, además, se utilizó todo un engranaje de lavado de dinero a través de empresas fantasmas y programas educativos falsos, elefantes blancos, a los cuales se destinaron miles y miles de pesos con supuestos fines académicos que nunca se cumplieron, más bien, desangraron el presupuesto estatal y federal, a tal grado de dejar sin pago a cientos de profesores interinos, a quienes les acumulan adeudos hasta por tres años; además de mantener en el olvido a otro importante número de docentes idóneos que cumplieron satisfactoriamente con los requerimientos de la (a punto de ser derogada), Reforma Educativa.
Fue este grupo, esta mafia incrustada en el poder, encabezada por Roberto Rubio y Ricardo Aguilar Gordillo, quienes se encargaron hacer de la educación de los chiapanecos, un negocio sucio cuyas consecuencias son hoy, un conflicto social de enormes proporciones, con costos sumamente elevados para el actual gobierno, para empresarios, comerciantes y transportistas.
Hay quienes aseguran que el adeudo a los profesores no tiene solución pronta, que se requiere de un recurso especial, ya que lo autorizado originalmente fue desviado, es decir, que los afectados deberán recurrir a acciones legales colectivas, y en este camino, por supuesto que veremos la radicalización de sus acciones, pues su demanda es justa y legítima.
Mientras tanto, Ricardo Aguilar Gordillo, el gran varón de doña Elba Esther, emprende ya una campaña desde el centro del país, para imponerse en la dirigencia nacional del SNTE. “Voy con todo”, vocifera, a sabiendas que carga costales de dinero provenientes del erario público de Chiapas, producto de los desvíos y los fraudes cometidos contra el sector educativo.
Aguilar Gordillo dice que quiere y puede. Quiere como siempre ha querido, controlar los temas del magisterio, porque sabe que puede, desde ahí, seguir gozando de una jugosa dieta, llenándose los bolsillos como lo ha hecho en los últimos años, a costa de la traición, del servilismo y de vender estrategias sacadas de la manga, que no contribuyen a generar soluciones en los temas educativos, pero que por supuesto, terminan siendo medios perfectos para el lucro.
Sobre advertencia no hay engaños. Si los profesores inconformes por la falta de pagos quieren saber quiénes son los responsables de su situación, ahí están los nombres. Rasquen, presionen, reclamen. Recuerden que el que busca, encuentra.

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