Quién es Quién/Don Romualdo inmemoriam/Noé Farrera Morales

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El ejercicio del derecho a un espacio común, así como al ejercicio de la conversación pública, tiene grandes momentos, héroes y pioneros con lustroso oficio en la tarea de construir un mejor país. Romualdo Moguel Orantes, tuxtleco añejo, da cuenta de un arte que desapareció con la introducción de la febril construcción de opiniones mediante técnicas industriales. Su periódico, La Nueva Estrella del Oriente, escritos a mano y resguardados por el Archivo General del Estado y la UNICACH, son piezas invaluables en el oficio del periodismo. Don Ruma, era toda una personalidad de ese Tuxtla Gutiérrez vetusto en el que la vida social era armónica y pacífica. Distinguido en el vestir y el andar, siempre se preocupó por comunicarse con sus semejantes bajo el principio de decir la verdad.
Repartiéndo él mismo su propio diario por los parques “Joaquín Manuel Gutiérrez” y “Dr. Rodulfo Figueroa, llegó a ser bautizado como “el periodista más raro del mundo”. La estrellita, comunicaba los acontecimientos nacionales e internacionales, significa en la vida de este personaje, una pasión personal que tiene como signo la búsqueda de la justicia social. Nacido en Cintalapa en 1881, Don Ruma, migra a los 20 años a la Ciudad de México, dónde rápidamente da muestras de ssu incipiente pasión por el periodismo. Ya de regreso en Tuxtla se dedica a la compra y venta de costales, alfombras, colmenas e ixtle. Fue justo en el local de ese negocio, ubicado en la actual tercera norte de esta capital, en la que se elaboraba el famoso periódico escrito a mano en papel cebolla.
Singular sin duda, fue una figura pública en el Tuxtla porfiriano que llegó a ser considerado por sus contemporáneos un poco demente. La sociedad victoriana de finales del siglo XIX, no lograba comprender la resistencia al empleo de instrumentos modernos de un periodista que gustaba de usar un estilo farragoso e incluso arcaico, llegando a emplear un castellano del siglo XVI en sus artículos. Un presunto ingreso en el famoso hospital para la enfermos mentales de La Castañeda, hacen más sólida la interpretación victoriana del periodista que hace sus notas con tinta y bolígrafo.
Siempre pensando en el bien común, Romualdo Moguel Orantes decidió incursionar en la mejora de la comunidad mediante la actividad política. Intentó sin éxito ser alcalde de Tuxtla en 1921 así como Senador de la República al año siguiente. Sus fracasos en política no medraron en la actividad pública de don Ruma. Después de estos descalabros, decide funda su extraordinario medio de comunicación, que siempre estuvo guiado por el valor de la honradez. Dicha actividad, realizada durante treinta años (entre 1923 y 1956), es una obra maestra de una pasión que no cejaba a pesar de la incomprensión de los periodistas modernos.
Pero el afán de decir la verdad se imponen frente a la ceguera de los enamorados de las opiniones masivas. La actitud quijotesca de un hombre entregado a su oficio de informar revelaba un espíritu ávido de justicia. En algunas de sus entrevistas, este asceta del periodismo, declaraba que su única ambición era comunicar la verdad; sin preocupaciones económica, puesto que no temía a la pobreza, hicieron de su periódico un medio de expresión independiente y sincero con los lectores.
Este raro pensador filósofo y periodista nos recuerda que cuando el anhelo de verdad y el respeto a la vida de los demás se antepone frente a las contingencias del momento, el espíritu del.honbre se eleva. Se hace poesía porque cantar embellece la vida, se discute sobre porque queremos una vida buena, buscamos la verdad porque no podemos vivir encadenados al engaño, que degrada la vida.
¡Cuánta falta haces en este bregar cotidiano don Rumita!
Hasta mañana, querido amigo lector

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