Quién es Quién/¿De vuelta al pasado?/Noé Farrera Morales

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Ok, se cancela. Pero, ¿y la transformación educativa qué? Cancelar la reforma de Peña Nieto es una medida que suma a favor de López Obrador mas deja en tela de juicio la responsabilidad del gobierno federal ante los innumerables retos que enfrenta la educación de nuestro país.
Esto, deben tener muy en claro, quienes ya presumen con bombo y platillo la firma de una iniciativa con la que AMLO pretende dar marcha atrás a tan controvertida reforma.
La anunciada como un logro de la disidencia, de la propia CNTE que por años ha paralizado escuelas y ciudades para arrancar conquistas sindicales.
Celebran que AMLO haya anunciado que sustituirá la reforma de Peña por una nueva que garantice la educación gratuita en todos los niveles y que irá acompañada de un pacto con los maestros, empero, dejan de lado el hecho de que México enfrenta graves rezagos en la materia y que de ninguna manera, estas condiciones antagónicas para el desarrollo nacional pueden perpetuarse para cumplir con pactos políticos o caprichos de cúpulas sindicales. En los hechos, lo que se impulsará es una contrarreforma que no puede prescindir de temas vitales como la calidad educativa, la innovación, el mejoramiento de la práctica docente y la evaluación.
Coincido, sin menoscabos, que los maestros mexicanos han sido y son pieza fundamental para la construcción de mejores horizontes colectivos; desde las aulas, desde la vocación y el esfuerzo cotidiano representan una poderosa fuerza que forma y transforma la conciencia de los ciudadanos. Sin embargo, el reconocimiento de este papel, no es invención de los líderes que se adjudican victorias pírricas, mucho menos del presente López Obrador.
Citando a un amigo de redes sociales: “La reforma educativa no la derogó el CNTE, ni sus marchas, ni los bloqueos de carreteras o la suspensión de clases, que lo único que lograron fue enriquecer aún más a los dirigentes sindicales.
La reforma educativa la derogamos todas y todos los que votamos por un proyecto de gobierno congruente y consecuente con sus promesas de campaña, es decir a la reforma educativa la derogó el voto universal, libre y secreto.”
No hay nada nuevo en los 20 puntos que el señor presidente ofrece para fortalecer la educación, salvo la obligatoriedad de la educación superior y el calificativo de niños, niñas y jóvenes.
Es lo mismo pero distinto, diría yo, evocando a Vicente Fox. Ojalá y mi pluma, por primera vez se equivoque.
!Hasta aquí mi reporte!

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