Quién es Quién/Carlos Morales informa…/Noé Farrera Morales

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En un intento ridículo que busca justificar ante los tuxtlecos, la inoperancia de su administración, a poco más de 60 días de haber tomado posesión del cargo de presidente municipal, Carlos Morales Vázquez convocó ayer a un remedo de informe de actividades -en el que el acceso a algunos medios de comunicación fue restringido-, para vociferar, nuevamente, como la ha venido haciendo desde el primer día de su gobierno, el desastre generalizado heredado por Fercaca, al que por cierto, podría superar en demagogia si no cumple con acciones reales, su responsabilidad constitucional.
Según el alcalde, en estos dos meses ha tenido que enfrentar enormes retos, para normalizar los servicios prioritarios que el Ayuntamiento está obligado a proporcionar. Nada nuevo. Lo mismo de siempre. Quejas y más quejas. Claro, es más cómodo quejarse y quedarse a esperar que los ciudadanos, por sentimiento de lástima, dejen que su autoridad municipal siga nadando “de a muertito”, jalando agua a su molino, y haciendo las cosas muy a su antojo, gracias al pésimo trabajo de su antecesor.
Tal parece que a Morales Vázquez le ha resultado muy bien la estrategia del alcalde quejoso, es decir, no puede ir más allá porque Fercaca se llevó todo el dinero. No puede tal cosa porque la culpa es de Fercaca. No puede otra cosa, porque ahí está otra vez Fercaca. Y en el fondo, ambos se tapan con la misma chamarra. Sí, lo digo y lo sostengo. Ambos se tapan con la misma chamarra.
Y es que los errores y las arbitrariedades cometidas por Fercaca son pues el pretexto perfecto para justificar la inoperancia del actual Ayuntamiento, sin embargo, el exalcalde de Tuxtla goza de cabal impunidad en todos los sentidos. Morales Vázquez no ha movido ni un sólo dedo para proceder en su contra, por el contrario, incurre en actos de omisión al conocer las graves faltas que se cometieron y no actuar en consecuencia.
Hasta la fecha, no se ha iniciado ningún proceso administrativo en contra de Fernando Castellanos. No se requiere de una lupa para identificar las áreas en donde se cometieron anomalías, no obstante, el proceder de Morales Vázquez es de abierta complicidad. Realizar un evento como el de ayer, es una burla incluso para el propio gobernador, quien asistió, intuyo, sin imaginar el circo que se encontraría. Los tuxtlecos merecemos un gobierno con dignidad, que sea honesto y tenga ganas de cambiar las cosas, no podemos seguir navegando con esta bandera que hasta hoy se ha navegado; merecemos que el voto popular, que la voluntad ciudadana encuentre voz y respuesta en sus autoridades, no discursos que justifican inoperancia e ineptitud.
Vaya este mensaje a Carlos Morales Vazquez, no es la postura de una persona o de un medio informativo, es una demanda legítima de los tuxtlecos: o comienza por hacer bien las cosas, o preparece para ser uno más en la larga lista de ignominiosos políticos que tanto daño le han hecho a nuestra capital.

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