Quién es Quién/CANDIL DE LA CALLE/Noé Farrera Morales

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La postura de los diputados del PRI respecto al tema de los gasolinazos deja mucho que desear, más cuando ha sido su propio partido el principal impulsor de esta estrategia de precios.
Son los mismos priístas que hace apenas unos meses, defendían a capa y espada el aumento en el costo de los combustibles, argumentando que esto era necesario para el país.
Hay que recordar que en enero de 2017, la entonces diputada Ivonne Ortega Pacheco impulsó una campaña nacional denominada Firma por tu bolsillo, una iniciativa ciudadana que buscaba bajar el precio de los combustibles, eliminando el IEPS. Un mes después, la yucateca presentó la iniciativa con el respaldo de 404 mil 324 ciudadanos que pidieron reducir el citado impuesto a gasolinas y diésel para bajar los precios a los niveles que estaban en diciembre de 2016; sin embargo, venció el plazo para que las comisiones legislativas dictaminaran al respecto sin que esto hubiera ocurrido.
En junio de ese año, Ivonne Ortega señaló que la iniciativa ciudadana #FirmaPorTuBolsillo había cumplido con todos los requisitos que marca la ley, e incluso fue validada en tiempo y forma por el INE.
Cuatro meses después, la mayoría de la Comisión de Hacienda, votó en contra de la iniciativa ciudadana #FirmaPorTuBolsillo, y aprobó otro gasolinazo para enero de 2018. Es decir, gracias a estos diputados nuevamente el impuesto especial IEPS a las gasolinas y el diésel volvió a pegar al bolsillo de los mexicanos.
Hoy, los priístas anuncian que emprenderán una campaña para que junto a los ciudadanos, exijan al gobierno de López Obrador eliminar el IEPS y de esta manera bajar el precio de los combustibles. Desde su doble moral, los legisladores del tricolor creen que pueden jugar a las desmemoria, arremetiendo ahora con exigencias que ellos no fueron capaces ni siquiera de escuchar, y en el colmo, con una propuesta, que antes fue presentada por una militante priísta y ellos mismos se encargaron de bloquear.
Por supuesto que tienen derecho de exigir que Morena cumpla con sus promesas de campaña, entre estas la de bajar el precio de la gasolina desde el primer día de gobierno, sin embargo, esto no los absuelve de la doble moral y la demagogia, que se les hace costumbre.
No se trata de exigir lo imposible, sino de construir resultados a favor de la gente. El PRI se olvidó por muchos años de su compromiso social y eso hoy le resulta demasiado caro. Pocos creen en la buena voluntad de aquellos que teniendo el poder, fueron incapaces de escuchar los reclamos de su propia militancia. No lo hicieron, al contrario, se concentraron en defender una serie de reformas estructurales que presentaron como la panacea nacional y que terminó al final de cuentas por echarlos del poder.
El pueblo tiene memoria, y tal parece que los priistas no. ¿Serán capaces de reconocer la falta de sensibilidad ante una propuesta que cumplió con todos los requisitos para ser aprobada en la Cámara de Diputados, pero que, simplemente, fue desechada?

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