Noé Farrera Morales

Legislatura gris y mediocre

En todo México, desde hace mucho, el Poder Legislativo se ha mantenido supeditado a otros intereses. No hay, pues, contrapeso que sirva para poner freno a las ideas descabelladas o a las ocurrencias que brotan, como debería ser y como exige la ley. No hay posturas que permitan poner en tela de juicio, discutir y analizar temas torales que son enviados por el Ejecutivo federal, ni tampoco posicionamientos sobre asuntos que atañen a la sociedad o los problemas que han escalado, pues alguien vendió a la idea a los diputados, de todos los partidos políticos, que fijar una postura es estar en contra de los otros poderes, cosa por demás errónea y estúpida.

Por ejemplo, en Chiapas, ¿dónde está la Comisión de Educación y Cultura que preside la diputada María Reyes Diego Gómez, del Partido del Trabajo? ¿Por qué esa comisión en la que se encuentran los diputados Marcelo Toledo, Sandra Herrera, Isidro Ovando, Martha Guadalupe Martínez, Elizabeth Escobedo y Leticia Albores, mantiene un silencio absoluto en torno al tema de los alumnos intoxicados? ¿Por qué no han solicitado la comparecencia de la Secretaría de Educación, Rosa Aidé, quien también duerme el sueño de los justos? ¿O es que acaso como son jóvenes y niños de escasos recursos económicos no representan ningún interés?

¿Dónde está la Comisión de Seguridad Pública que tanto presume en comunicados intrascendentes la diputada Fabiola Ricci Diestel, junto a los diputados Sandra Herrera, Carolina Zuarth, Rubén Antonio Zuarth, Agustín Ruiz Mendoza, Jorge Luis Villatoro y Carlos Moreno Rodríguez? ¿Por qué guardan un silencio absoluto y no exigen la comparecencia de la secretaria de Seguridad Pública, Gabriela Zepeda Soto, a quien le ha reventado la inseguridad en la palma de las manos? ¿O bien, por qué no han mandado a llamar a los munícipes en donde estallaron los enfrentamientos por la presunta disputa de las plazas para que expliquen qué carajos está pasando y porque los ciudadanos dicen que ellos están coludidos?
Porque parece que los arriba mencionados, en los dos párrafos, son, la gran mayoría una bola de desconocidos que llegaron por gracia del señor y no tienen ni la menor idea de lo que significa el quehacer político. Me recuerdan todos estos a la fácula del burro flautista de Tomas de Iriarte, donde un burro toca la flauta por pura casualidad y a partir de ahí se sentía músico. Lo mismo pasa con la gran mayoría de legisladores que creen que llegar a calentar la curul, nadar de muertito sin aportar nada y levantar el dedo los hace diputados, cuando no logran dimensionar la gran tarea que contempla este trabajo.
Pobre de Chiapas, con este tipo de legisladores que están de adorno y que tienen las mejores vacaciones del mundo: tres años con sueldos por arriba de su mediocre desempeño, tres años con prestaciones que no se merecen; tres años con bonos, aguinaldo, primas vacacionales, choferes, secretarias, y un largo etcétera cuando no aportan nada al estado, por el contrario son una enorme resta que nos representa un derroche que bien podrían invertirse en educación o en seguridad, y no en mantener payasos. Pobre de Chiapas con tanto diputado farol. Porque de los mencionados, los que se conocen, están ocupados en figurar en sus municipios porque tienen aspiraciones personales y están tratando de hacer uso del espacio en el Legislativo como trampolín político.
Así, parece que estamos embrujados o que cargamos con una enorme maldición en las espaldas, porque cada trienio que pasa, ojo, llegan peores diputados al Congreso. Pocos son los que salvan y que traen un trabajo óptimo como mi amigo Yamil Melgar, Felipe Granda, Petrona de la Cruz, a quienes ubico en otros terrenos, a quienes veo caminar. Pero los mencionados al inicio salieron, muchos, de simples pagos de favores. Hay unos que parecen como diputados por un color, luego regresan a ocupar sus espacios de trabajo, y regresan por otro color. Si esa es su ética, ya imagino cómo están construidos sus sueños.
Pero la culpa, estimados lectores, es nuestra. Porque nos dedicamos a señalar, pero no a exigir. Los elegimos, los favorecemos con el voto, pero no les damos seguimiento y los dejamos a sus anchas, que hagan lo que les plazca. Porque al parecer se olvidan que son servidores públicos. Sirven al pueblo y a los intereses del pueblo, no a los de partidos políticos o grupos de poder que son los que terminan moviendo los hilos en esta nación tan convulsa. Porque ser contrapeso es poner en tela de juicio y analizar a fondo si lo que quieren echar a andar es benéfico para todos, que no sea en favor de unos o que no termine violando las leyes. Cuantas veces no hemos visto que aprueban cosas que les terminan tirando los tribunales electorales de Xalapa o de México, porque son simples levanta dedo y desconocen de leyes, no entienden de la Constitución, no tienen hábito de lectura ni mucho menos lectura política.
Ojalá y las cosas cambien. Chiapas no merece seguir alimentando a una bola de zánganos que no aportan nada y sólo son un gasto, un desangrar al pueblo. Ojalá que se pongan las pilas y quiten ese gris que tiene manchada la imagen del Honorable Congreso. Ni Juárez ni Belisario Domínguez soportarían la burla que son la mayoría de los diputados. Ni hablar. Nos leemos mañana.

Anclaje

El presi de Tonalá sancionado por violencia, le dijeron tómala, le dieron por prepotencia.
Olvidan que en estos tiempos, todo ya se toma en cuenta, sigan portándose locos, sancionados por maletas.

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