opinion en pendulo de chiapas

¿Quién es quién?

¿Qué se puede esperar en un informe de gobierno de un alcalde imperante y torpe para el ejercicio de la política y la administración pública?
¿Qué resultados puede presumir un tipo como Carlos Morales Vázquez que desde su llegada a la Presidencia Municipal marcó una postura de prepotencia y soberbia hacia los tuxtlecos, indiferencia y desdén hacia las iniciativas ciudadanas y las críticas de los medios de comunicación?
Sin temor a equivocarnos, la inseguridad es el tema que más espacio debió ocupar en el segundo informe de gobierno del alcalde de Tuxtla. Y digo que debió ocupar el mayor espacio porque es el rubro más afectado por la incapacidad del coiteco, sí, el nefasto político venido del PRI que ahora presume desinterés en la reelección, pero se lame las patas para saltar a una diputación federal.
Ya lo hemos dicho en otros momentos y podemos reafirmarlo. Morales Vázquez llegó a la presidencia municipal de Tuxtla gracias al respaldo y a la sombra de López Obrador, no sólo por el efecto de su campaña, sino porque prometió que su proyecto de gobierno y todos los servidores de su partido se encargarían de desterrar los grandes males que han afectado al país: la corrupción, la pobreza y la inseguridad.

Esto no pudo concretarse en al Tuxtla de Gutiérrez, pues desde los primeros días de su gobierno, el alcalde de Morena demostró arrogancia y soberbia hacia la gente, hacia los medios de comunicación y hacia toda señal de crítica ciudadana. Se propuso gobernar apoyado por un selecto grupo de amigos que poco saben de las necesidades de la gente y a los que ha beneficiado descaradamente con recursos, obras y privilegios que nada tiene que ver con los principios de austeridad del gobierno del Presidente López Obrador.

Carlos Morales aplicó las cosas al revés. Cargó la mano al pueblo, a los tuxtlecos, intentado imponer impuestos adicionales para solucionar sus problemas administrativos, y puso oídos sordos a los reclamos ciudadanos.
Hace unos días, Mario Caballero señalaba en una de sus entregas que la corrupción que antes se vivió en la alcaldía con Juan Sabines Guerrero, Yassir Vázquez y Samuel Toledo, no sólo no ha parado sino aumentó. Los hermanos del actual presidente municipal, particularmente Jorge, ha incrementado su riqueza de manera inaudita. Éste y el tesorero Carlos Gorrosino son señalados de entregar los contratos a empresas ligadas a la familia Morales Vázquez y de cobrar diezmos.
Asimismo, hemos sido testigos de compras por grandes montos de dinero realizadas por adjudicación directa, de cómo muchos empresarios han obtenido contratos jugosos por tráfico de influencias, de desvíos de recursos y de adquisiciones de todo tipo con sobreprecio, como los famosos contenedores de basura.
Algo que ocurre por primera vez es el alarmante incremento de la delincuencia en la ciudad. Hoy, 8 de cada 10 tuxtlecos asegura que Tuxtla no es segura, y siete de cada diez no confía en que las autoridades tengan la capacidad para resolver el problema, según el INEGI.
No hay que pueda sorprendernos del Segundo Informe de Gobierno de Carlos Morales. Ni las mentiras ni la sarta de barbaridades, no su famosa reducción de la deuda pública, ni sus contendedores de basura ni sus calles llenas de baches.
Los tuxtlecos aplaudimos este segundo informe y clamamos porque ya pronto llegue el tercero. Es lo mejor que nos podría pasar. ¡Que la pesadilla termine ya!

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