Los desterrados/Quién es Quién/Noé Farrera Morales

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Trasciende que el día de ayer, Angélica CalyMayor, exdirectora de educación elemental durante los felices años del gobierno de Manuel Velasco Coello, se vio obligada a renunciar al papel de jefa con el cual fue favorecida, gracias a los privilegios de los que gozó, ilimitadamente, junto a su pequeño retoño, el exalcalde de Tuxtla y excandidato a la presidencia de Tuxtla, Luis Fernando (Fercaca).
Como parte de la restructuración de la Secretaría de Educación Estatal, en los últimos días se han venido registrando movimiento en direcciones y jefaturas de departamento, pues resulta que, mientras se presume una visión renovada de la administración pública estatal y se anuncia que se terminará con la corrupción y los privilegios de grupos de poder; la estructura mafiosa que huele a Ricardo Aguilar y Pedro Bamaca, seguía operando cómodamente desde dentro de la propia dependencia estatal.
No es de sorprenderse. En más de una dependencia estatal y de los órganos de gobierno, continúan operando alfiles del propio Eduardo Ramírez Aguilar, vociferando a cuatro vientos la cercana caída –según ellos, del mero gober, Rutilio Escandón Cadenas, a quien se encargan de sembrar escenarios de confrontación por medio de grupos de choque, entre estos, por supuesto, la propia CNTE y organizaciones de la talla del MOCRI-EZ, a quienes durante los seis años anteriores, se les alimentó con recursos financieros y cotos de poder.
No obstante, no esperaban que el león saliera bravo y que los más cercanos a Rutilio, se encargarían de articular todo un mapa de detractores posicionados en los organigramas, desde donde dirigian toda una ofensiva en contra de la máxima autoridad estatal, y lo peor de todo, en nombre la Cuarta Transformación.
En el mapa, figuran tres nombres que, a decir verdad, y con el perdón de la palabra, los colaboradores de Rutilio no descubrieron el hilo negro ni se vieron en la necesidad de cavar un profundo pozo para dar con ellos.
El primero fue Fernando Castellanos, quien no tuvo de otra que renunciar “voluntariamente” a su notaría pública, despedirse mediante una carta y buscar asilo en algún departamento de la Ciudad de México, cerca de su entrañable pareja (hablamos de política), Manuel Velasco.
En la lista y en el orden del citado mapa, destaca también el ex fiscal general, Raciel López Salazar, quien se creyó muy listo y orquestó desde la FGE, toda una campaña de desprestigio en contra de Rutilio Escandón, a quien se le fabricaron acusaciones por acoso sexual en contra de una dama originaria del municipio de Tonalá de apellido Zavala.
Siendo aún presidente del Poder Judicial y aspirante a la candidatura al gobierno del estado, Rutilio Escandón tuvo que remar contracorriente, esquivando a diario los golpes bajos que venían del hoy desterrado Raciel López Salazar.
Quienes hoy enfrenten el peso del poder, el mismo que en el otrora ejercieron sin límites, deberán asimilar una clara lección: el poder es efímero, las verdades no mienten.
Otro que anda por el mismo camino es Eduardo Zenteno, refugiado en su curul del Congreso Local, a un paso del destierro, enfrentando también las resacas de una actitud burlesca y ofensiva en contra de quien ayer fuera un simple soñador, y resultó siendo el gobernador de la Cuarta Transformación.

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