Editorial Péndulo de Chiapas

La paralización de los servicios de salud derivado de las reetricciones derivadas de pandemia del Covid-19, ha pasado por alto una serie de necesidades de la población y ha profundizado la proliferación de problemas de salud pública como los embarazos no deseados en adolescentes.
El Consejo Nacional de Población, Conapo, estima que durante la emergencia sanitaria el número de adolescentes con necesidades insatisfechas de anticoncepción podría incrementarse de 29.6 por ciento a 35.5 por ciento en un escenario moderado. Mientras que, podría alcanzar hasta 38.4 por ciento en un escenario crítico, repercutiendo en 191,948 embarazos no deseados de adolescentes en el primer escenario y en el segundo hasta los 202, 770 mil casos, estimados a registrarse entre 2020 y 2021.
El Dr. Said Plascencia, director médico Asociado de Salud Femenina de Organon, señala que, ante este panorama, la apertura de centros de salud a nivel nacional es una acción de gran importancia, brindar de manera segura todos los servicios esenciales de atención médica que las mujeres requieran, contribuye a reducir los embarazos no planeados.
“Es importante destacar que los centros de salud brindan a las personas acceso a métodos anticonceptivos, orientación en planificación familiar, servicios de salud materna y neonatal, así como atención a niñas, niños, adolescentes y mujeres que viven alguna situación de violencia, incluyendo la sexual”, enfatizó el Dr. Plascencia.
Cuando una niña de 15 años o menos se embaraza, tiene una probabilidad cuatro veces mayor de mortalidad materna, comparado con el grupo etario de 20 a 24 años. Además de presentar complicaciones en su estado de salud durante y después del parto, enfrenta consecuencias en su desarrollo emocional, social, educativo, laboral y familiar que impactan significativamente en su calidad de vida.
Estos problemas incrementaron la importancia de priorizar la provisión de atención anticonceptiva, no solo durante la emergencia sanitaria por COVID 19, sino en todo momento.
En México, la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente debe enfocar todos sus esfuerzos en disminuir el número de embarazos en los adolescentes. Para 2030, la meta de reducir el 50% la tasa de fecundidad en personas de 15 a 19 años de edad deberá ser una realidad sino quiere evidenciar un fracaso.
De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, todas las mujeres deben tener acceso a servicios integrales de salud sexual y reproductiva, que incluya atención prenatal, perinatal y postnatal, además ayuda a proteger a las mujeres de las consecuencias negativas para la salud al enfrentarse a un embarazo no deseado, por ello es importante que las personas puedan seguir accediendo a la información y servicios anticonceptivos durante la pandemia.
Por ello, la nueva estrategia de semaforización emita mediante decreto por la Secretaría de Salud y publicada ayer en el Diario Oficial de la Federación, deberá coadyubar para que el país vuelva al reinicio paulatino de sus actividades, bajo una nueva normalidad y priorizando las necesidades más apremiantes de la población. La pandemia ya no puede seguir siendo motivo para restringir, en este caso, el derecho a los servicios integrales de salud a jóvenes y adolescentes.

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