Maestros ganapán

Siempre los ha habido, pero actualmente advierto que hay más que antes. Tal vez se invirtió la promoción. Hace 60 años dos que tres de cada 10. Ahora, siete haraganes y tres más del tiempo que les pagan.

Les cuento. Allá por los 50´s vivía en Copainalá. Mi papá era inspector de la 3/a zona escolar y mi mamá maestra de grupo. La escuela primaria se llamaba Cristóbal Colón.
Aquí les va aquel nacionalismo, aquel patriotismo de los maestros “de antes”.

No iniciaban las clases a las 8, creo que 8:30 o nueve, pero, eso sí, regresábamos en la tarde de 4 a 6 a talleres, educación física y otras actividades.
Mi mamá, a las seis se quedaba hora y media más para atender a los adultos que querían ser alfabetizados. Tenían su cartilla, iba haciendo sus planas y a la vez aprendiendo a leer. En res, si muchos cuatro meses ya estaban alfabetizados y sabían hacer cuentas. Lo básico, sumar, restar, dividir y multiplicar. Practicaban ya su firma para, en lo sucesivo, no imprimir su huella digital.

¡Ah qué tiempos aquellos, señor don Simón!
Yo veía en la dirección de la escuela la fotografía de don Adolfo Ruiz Cortínes. Mi mamá me dijo: él es el presidente de México.
Y que es que paso pues ¿que no se pudo alfabetizar a todos los mexicanos?

Bueno, serian cuestión de organizar un simposio o algo así, para que nos expliquen, los doctores en pedagogía, ahora que hay muchos, porque fracaso esa campaña alfabetizante.
Sería bueno invitar a un doctor cubano para que nos diga por qué en la Isla sí hubo apoyo del magisterio y de muchos jóvenes que subieron a la sierra a enseñar a sus compatriotas y, hoy por hoy, el promedio de escolaridad de Cuba es del bachillerato. Aquí en México, dice el Inegi que tenemos la secundaria (promedio), pero, aquí nomas en Tuxtla hay gente que no sabe leer.

Escribí lo anterior porque, en la mañanera de lunes, se abordó sobre el inicio de clases 20-21 utilizando internet, computadoras, tabletas, etc.
Jefe Noé, el que no quiere trabajar, le señala al presidente los problemas, las dificultades, no las soluciones. Esos maestros no apoyan la 4T y esperan con ansias cuanto más van a ganar de enero de 2021 en adelante. ¡Qué tristeza!

En el verdadero medio rural, compañero Bahámaca, en donde no llega el internet, los maestros pueden citar a sus alumnos por la mitad, como decimos, un día sí y otro no, pero trabajar los sábados para que los niños tengan tres días de clases, que es lo que trabajan los ganapán, porque no llegan los lunes, se presentan los martes y el viernes ya es que están regresando a Tuxtla.

Se sabe que muchos trabajan, en realidad, tres días, esto es la semana juchi, que permite descansar más que la semana inglesa.

(Y que las mujeres del Istmo se la parten trabajando, viendo que venden, pan, tamales, totopo güero, etc. Así que el juchi bebe trago desde el viernes y el lunes amanece un poco indispuesto, por lo que sigue durmiendo en su hamaca y ya el martes decide ir a echar un poco de coa ¡viva México, cabrones!
Hay otro ganapán que dicen que sus escuelas no tienen agua potable, que no hay ni letrinas, etc.

Donde van a creer que los maestro de hace sesenta años iban a ver esto y cruzarse de brazos ¡ni maíz! Les pedían a los padres dar el tequio, hacer las fosas, un padre carpintero hacia los cajones y ¡allí está la letrina!

¡Que me van a contar a mí!
En Copainalá, al acabarse el agua del tanque de la escuela, íbamos con cubetas al hidrante que estaba como a cien metros.
Con esos maestros, Jefe Noé, para que se quiere enemigos López Obrador.
Mañana les platicare de las cuotas políticas que tenía el SNTE. Ahora, con el partido que ya tiene, pues a enfrentarse a Morena, a ver de qué cuero…

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