opinion en pendulo de chiapas

Presidente y jefe partidista // Mario, Morena y el Verde // Inhabilitan a ex titular de la CRE

Julio Hernández López

Ha sido la conferencia matutina de prensa de mayor duración del presidente Andrés Manuel López Obrador. Tres horas con 12 minutos, de tal manera que finalizó a las 10 de la mañana con 21 minutos, habiendo iniciado minutos después de las siete de la mañana. El récord anterior, en la última semana de septiembre, era de dos horas con 49 minutos.
Pero no es sólo para fines informativos la extraordinaria disposición de tiempo del Presidente de México en ese también extraordinario ejercicio de comunicación mañanera (sin duda, una marca mundial: 491 amplias conferencias de prensa en menos de dos años en el cargo). El habitante de Palacio Nacional necesita informar pero, sobre todo, fijar posturas políticas e ideológicas y mantener a su base social atenta a los incidentes políticos de cada día y alineados en la defensa y ataque políticos a partir de la visión, la argumentación y las perspectivas que va trazando el incansable tabasqueño.

En correlación con los hervores partidistas que ya están a la vista, con primer destino inmediato en 2021 (elecciones intermedias) y mediato en 2024 (relevo presidencial), el Presidente de México necesita agregar a sus alocuciones matinales de lunes a viernes los ingredientes propios de su doble condición de institucional titular del Poder Ejecutivo federal y de jefe militante del partido en el poder (y sus satélites).

Ayer, por ejemplo, la extensa participación de López Obrador incluyó una dura descripción de lo que a su juicio significa la tentativa alianza entre los empresarios que auspician el movimiento llamado Sí por México y los dirigentes de los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y De la Revolución Democrática. Habló, en este tema, el líder real de Morena y, por lo que se ve, cada vez irá necesitando más tiempo en las mañaneras para ir abordando esos temas partidistas y electorales que irán subiendo de tono.

En tanto, Mario Debrard dio ayer su primera conferencia de prensa como dirigente formal de Morena y, en consonancia con los señalamientos previos de López Obrador, y de un torpe pronunciamiento de un opositor al obradorismo, Gabriel Quadri (quien había hablado de esos opositores como Todos Unidos contra Morena: Tumor), aseguró que Sí por México y los tres partidos añadidos (PAN, PRI y PRD) representan el cáncer de la corrupción que tanto daño le han hecho a nuestro país. Entonces es muy fácil: El antídoto para extirpar ese tumor es Morena.

No parece tan fácil el asunto, aunque así lo diga el ex coordinador de los diputados morenistas. La noche de este martes, por ejemplo, miembros del partido en el poder a nivel nacional irrumpieron en las oficinas del consejo electoral de San Luis Potosí para tratar de impedir que se diera registro al convenio de alianza entre Morena y el Partido Verde Ecologista de México (también, aunque en plano secundario, el del Trabajo y Nueva Alianza, que en esa entidad ha conservado el registro estatal).
El motivo de la protesta de los morenistas reside en el candidato a gobernador que se pretende imponer en San Luis Potosí, antes militante del PRD y ahora del Verde (en una maniobra que hace más de año y medio fue advertida por este tecleador astillado), Ricardo Gallardo Cardona, quien aparece muy distante de los propósitos de regeneración nacional que dice enarbolar la llamada 4T.

Y, mientras la Secretaría de la Función Pública, a cargo de Irma Eréndira Sandoval, ha inhabilitado por 10 años para ocupar cargos públicos a Guillermo García Alcocer, ex titular de la Comisión Reguladora de Energía (aunque en el comunicado oficial de prensa no se mencionaron nombre ni apellidos del sancionado), debido a que se constató que el ex servidor público participó en la autorización de permisos para comercializar combustibles en favor de una empresa de un familiar suyo.

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