A seis meses de haber tomado las riendas de la administración municipal de Tuxtla

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A seis meses de haber tomado las riendas de la administración municipal de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, sigue como la caca del loro “ni huele ni hiede”, en su actuar como Presidente Municipal de Tuxtla Gutiérrez.
En todo este tiempo, no se han cumplido ni una sola de las promesas copiosas de su máximo líder moral partidista, ni mucho menos, ha cumplido con implementar las acciones en contra de sus predecesores administrativos, que dejaron a la capital del estado de Chiapas en total banca rota.
De igual forma, en lugar de poner fin a una larga cadena de acciones mortales en contra del medio ambiente de la capital, a través del oscuro contrato con la empresa Proactiva, hoy con Veolia, restauró el contrato de trabajo con esta empresa, permitiéndole seguir usufructuando beneficios con el dinero de todos los tuxtlecos.
De igual manera, una de las dolencias mayúsculas a la llegada de su administración, fue la de la contaminada y por demás inflada nómina municipal, repleta de aviadores que fueron, casi en su mayoría despedidos, pero hoy, simplemente cambiaron de nombre, pues al igual que con su predecesor, Fernando Castellanos Cal y Mayor, hoy se encuentra igual o peor, en un gobierno que se mofa de ser austero y combativo a la corrupción.
Una de las mayores demandas ciudadanas, es la del mantenimiento a calles y avenidas de la ciudad, mismas que permanecen como campos minados, en algunos casos, intransitables, sin que se hayan ejercido acciones certeras en este ámbito, emprendiendo pequeños actos de maquillar el problema real del deterioro de calles de la capital.
Hace apenas unos días, su hermano Plácido Humberto Morales Vázquez, tomó protesta como Presidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, en la Ciudad de México, acto al que asistió Carlos Morales, en un día hábil de labores, sin realizar los protocolos pertinentes para dicho acto, además de tener que colgarse de la fama de su hermano porque él no brilla con luz propia.
Este es tan solo un recuento del nulo trabajo emprendido por Carlos Morales Vázquez, quien funge como un presidente ausente, donde la única austeridad, es en el trabajo a favor de los tuxtlecos, quienes, comienzan a arrepentirse, de haber ejercido su voto, a favor de un proyecto que le cayó del cielo, gracias al titular del ejecutivo estatal, de aquellos tiempos.

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